No era nada segura. Ella siempre se escondía detrás de una máscara. No dejaba que nadie viese su verdadero interior.
No quería que nadie le volviese a hacer daño. Las heridas del pasado aún no habían cicatrizado...
Por eso, se ocultaba bajo un caparazón. Creado a base de mentiras, de falsas identidades y de disfraces.
Construido a base de dolor. Un dolor agudo y triste. Que le helaba los huesos. El corazón.
El mismo que le recordaba lo que una vez había pasado. Todo lo que aquel día, le hizo tanto daño...
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